Trastorno bipolar:Consideraciones que mejora el curso de la enfermedad


Antes de comenzar a aprender a ayudar en la mejora de la autonomía hay unas consideraciones y principios claves que la persona con trastorno bipolar y su familia deberá conocer para mejorar la evolución de la enfermedad y favorecer la recuperación.


Es fundamental que el primer objetivo de ambos y del equipo terapéutico, tras lograr la estabilización clínica, sea evitar recaídas. Cada recaída supone un impacto emocional importante y una pérdida de funciones cognitivas que suponen una disminución progresiva de las capacidades para desempeñarse con normalidad en la vida diaria. Es por todo ello que la prevención de recaídas tiene un papel vital en el tratamiento y recuperación ya que ha sido comprobado como a mayor aumento de recaídas aumenta también el deterioro cognitivo y funcional de la persona, se produce una peor respuesta al tratamiento y, por tanto, una peor evolución de la enfermedad ya que cada vez las recaídas son más frecuentes e intensas.
Los aspectos que se presentan a continuación son fundamentales para disminuir estas posibilidades de recaídas, favorecer la estabilidad clínica y la evolución favorable del proceso terapéutico.


1. Conocer en profundidad la enfermedad y cómo se manifiesta en cada caso en concreto.
Para poder enfrentarse a cualquier dificultad es fundamental conocerla en profundidad. El desconocimiento y la negación de la enfermedad impiden que la persona pueda afrontarla adecuadamente y considerar los cuidados que son importantes para su bienestar.
Para lograr este objetivo es muy valiosa la ayuda que pueden prestar los programas psicodeducativos que se llevan a cabo en asociaciones de familiares y recursos sanitarios. 
Cada afectado y su familia, con la ayuda de los profesionales, deben tratar de identificar todas las señales posibles para evitar una crisis. Uno de los ejemplos más comunes suele ser la sensación de “no necesitar dormir” que puede indicar que se inicia una descompensación hipomaníaca.


2. Trabajar en la aceptación de la enfermedad.
El desconocimiento del trastorno bipolar y de las enfermedades mentales en general por parte de la sociedad y de los propios afectados en muchos casos, genera que la persona diagnosticada y su entorno sienta miedo, rechazo, negación y, sobre todo, muchas dificultades para entender y aceptar lo que le está sucediendo. Esto dificulta una buena vinculación al tratamiento lo cual empeora gravemente el pronóstico. Por ello es importante saber que el trastorno bipolar es una enfermedad clínicamente y científicamente estudiada que tiene tratamiento y que no determina la personalidad o identidad de la persona afectada.
La información y ayuda necesarias para lograr este objetivo puede recibirse de los profesionales de referencia del afectado, de los grupos de apoyo de enfermos o familiares, manuales.


3. No abandonar el tratamiento psicofarmacológico.
La toma adecuada de la medicación es la herramienta más efectiva para prevenir recaídas. Los abandonos de medicación sin supervisión médica aumentan altamente las probabilidades de recaída brusca y además pueden provocar una pérdida de la efectividad del tratamiento, ya que la discontinuidad en la toma de la medicación estabilizadora del ánimo produce resistencia al fármaco.


4. Acudir a las citas del psiquiatra y del resto de profesionales del equipo terapéutico.
La relación de confianza con el equipo terapéutico es básica. Para que el tratamiento sea adecuado también es necesario que el equipo conozca todos los cambios relacionados con los síntomas, los psicofármacos y cualquier otra medicación que tome (incluso la no prescrita por un médico), los efectos secundarios, enfermedades médicas, intervenciones quirúrgicas, situaciones vitales estresantes, etc.


5. Estabilizar el sueño.
Otro factor básico de prevención es asegurar una cantidad y calidad de horas de sueño óptimas.
Respetar siempre un mínimo de siete horas de sueño y un máximo de nueve es fundamental para cualquier persona con trastorno bipolar ya que dormir menos de siete horas aumenta el riesgo de presentar un episodio maníaco o hipomaníaco (incluso, como hemos mencionado antes, en muchas ocasiones es señal de alarma del inicio de estas fases); y dormir más de nueve horas puede causar la aparición de la depresión (incluso debe tenerse en cuenta que acontecimientos como enfermedades que exigen reposo o pasar más tiempo en la cama pueden favorecer una recaída depresiva).
Deberá prestarse, por tanto, especial atención al sueño, evitando el exceso y el déficit y tratando de respetar las normas básicas de higiene del sueño,  así como el ciclo natural del día para la actividad y la noche para el descanso.


6. Favorecer al máximo la regularidad de hábitos.
A mayor regularidad de hábitos tanto de sueño, como de actividades, como de alimentación, mayor equilibrio y estabilidad tanto mental como física y, por supuesto, clínica. La estabilidad es sinónimo de salud y disminuye la vulnerabilidad a las recaídas.
Deben respetarse los ciclos naturales circadianos (día-noche) y circanuales (estacionales) en beneficio de su salud.
Este aspecto se relaciona de manera directa con el concepto que los terapeutas ocupacionales denominan “equilibrio ocupacional” y que podemos resumir con la conocida “regla del 8”, es decir, dedicar 8 horas al día a actividades productivas o de responsabilidad, 8 horas al día al sueño y las otras 8 horas a actividades de cuidado personal (higiene, alimentación... y también tareas domésticas), descanso (no es lo mismo que el sueño pero sí igual de importante) y ocio.


7. Manejo del estrés y resolución de conflictos.
En el momento en que se diagnostica el trastorno bipolar es fundamental realizar un examen serio y cambios fundamentales en el estilo de vida. Al igual que las personas que han sufrido una crisis grave de cualquier otro tipo de patología (cardíaca, diabética.) deberán realizar cambios importantes para mejorar su salud, la persona diagnosticada de trastorno bipolar deberá hacer el mismo proceso.
El estrés y la tensión que conlleven cualquier actividad deben ser tomadas en cuenta muy seriamente ya que es un factor de riesgo de recaída. Además la persona deberá trabajar para potenciar y desarrollar estrategias de manejo del estrés, resolución de problemas y estrategias de relajación y bienestar.


8. Construir un sistema de apoyo (familia y amigos).
En el primer punto hemos comentado la importancia de conocer la enfermedad y que para ello es preciso contar con el apoyo de profesionales para poder consultar todas las dudas y poder ser informado lo más detalladamente posible. Generalmente distinguimos entre equipo terapéutico y familia como dos partes diferenciadas del tratamiento, pero es importante entender ambas partes, junto con el afectado en el centro, unidas en un gran conjunto con un mismo objetivo: mejorar el bienestar y la calidad de vida del afectado. Es importante que las personas cercanas aprendan sobre la enfermedad y también pidan ayuda.
La persona con trastorno bipolar debe intentar crear una red de apoyo de personas de referencia en las que confíe para que le ayuden a detectar cambios y/o el inicio de una descompensación, además de para mantener la estabilidad.


9. No consumir tóxicos.
El consumo de alcohol, cannabis u otras drogas es un factor claro de descompensación: ya que interfieren en el sueño, el ánimo y la medicación, con lo cual aumentan la ansiedad y pueden facilitar la aparición de síntomas psicóticos complicando el curso de la enfermedad.
También se debe tener gran precaución con el café y otros estimulantes porque tienen efectos inductores de insomnio durante aproximadamente ocho horas. Por lo tanto, no deberán tomarse estas sustancias a partir de las 4 de la tarde ya que interferirían en el sueño nocturno.


10. No realizar regímenes rigurosos ni dejar de fumar sin consejo médico.
Tanto el hambre como dejar de fumar aumentan la irritabilidad y la ansiedad, con lo cual pueden predisponer a recaída. Además disminuir el peso provoca cambios hormonales y metabólicos que también pueden inducir una recaída y existen fármacos y parafármacos empleados para adelgazar que contienen derivados anfetamínicos y pueden producir un viraje maniaco.


11. Hacer ejercicio moderado.
Hacer ejercicio físico de forma regular y moderada ayuda a la óptima absorción de la medicación, mejora el estado de ánimo y físico, y genera endorfinas que aumentan la sensación de bienestar.
Es importante intentar no llegar a la fatiga e integrar el ejercicio como parte de una semana regular, ayudando así a la estabilidad de horarios.


12. Sentirse útil, tener proyectos de vida.
El ser humano es un ser ocupacional por lo que es innegable que todas las personas necesitan participar en actividades y ocupaciones para sentirse útiles y adaptados en su entorno inmediato y en la sociedad en la que viven. Dicho sentimiento de utilidad favorece la proyección en el futuro de metas, deseos y retos que guían las decisiones personales y proporcionan sentimiento de esperanza hacia el futuro. El poder percibir que la vida tiene un sentido previene de la necesidad de acudir a vías de escape destructivas y causantes de muchas recaídas de las personas que padecen un trastorno bipolar.


13. Capacidad para pedir y aceptar la ayuda antes de que se consolide la recaída.
En ocasiones, la persona que padece un trastorno bipolar ante la aparición de los primeros síntomas que preceden a una recaída,se siente confundido; a veces no logra identificar las señales de alarma, no encuentra explicación y se queda bloqueado a la hora de poner en funcionamiento estrategias orientadas a controlar la recaída (acudir a su psiquiatra de referencia, disminuir el nivel de actividad, ajustar horarios de sueño, etc.). Es por ello, que fomentar y desarrollar la capacidad para pedir y aceptar la ayuda de las personas que conocen y rodean habitualmente al paciente es fundamental para prevenir un agravamiento de los síntomas iniciales y por tanto una recaída, y evitar las consecuencias que comporta.


Revisión bibliográfica realizada por:
Psic. Paula Cueva
Psicóloga Clínica
Fuente: Bellido J., Sanz P., El cuidado y la promoción de la autonomía personal en el trastorno bipolar, 2013.


Escrito por: Psic. Paula Cueva

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