EL SÍNDROME DE MUNCHAUSEN POR PODERES


El síndrome de Munchausen actualmente llamada trastorno facticio aplicado a otros, es un trastorno que forma parte de los trastornos de síntomas somáticos y otros trastornos relacionados. Sus características principales es la falsificación de signos y síntomas tanto físicos como psicológicos, en forma de exageración, fabricación, simulación e inducción de lesiones, síntomas, signos con la finalidad de que los demás les consideren a ellos mismos o como en este caso a una víctima que comúnmente suele ser un menor de edad, más enfermos o con mayor discapacidad.


El síndrome de Munchausen por poderes constituye una forma de maltrato infantil de alto riesgo, de difícil diagnóstico, que a menudo pasa desapercibido durante semanas, meses e incluso años, provocando graves complicaciones e incluso la muerte de la víctima. En casos identificados de síndrome de Munchausen por poderes, es común que la persona que lo padezca sea un no de los padres, en especial la madre la que simule o provoque los síntoma en sus hijos.


Las estadísticas aportadas por diferentes estudios científicos, encuadran su clínica en niños menores de cuatro años de edad, sin diferencia con varones y mujeres, con tiempo transcurrido desde el comienzo de la sintomatología hasta el diagnóstico variable, generalmente largo, con un promedio de 21,8 meses. En un 25% se conocían hermanos muertos y en un 61,3% la existencia de enfermedades similares o haber presentado sospecha de Síndrome de Munchausen por poderes. Con respecto al pronóstico un 7,3% sufrieron lesiones a largo plazo o secuelas permanentes, con un 6% de fallecimientos. La madre fue causante del 76,5% de los casos, de edad joven y de bajo nivel socioeconómico, sin empleo o de carácter precario, con dinámica familiar muy desestructurada en su mayoría.


Existen indicadores tanto en el perpetrador como en la víctima que pueden dar señal de un caso de Síndrome de Munchausen por poderes entre los cuales están:


En la víctima: síntomas de difícil encasillamiento en un cuadro clínico específico, síntomas de inexplicada persistencia y versatilidad que conducen a elaboración diagnóstica, desordenada, compleja e inconsciente, antecedentes familiares de muerte infantil no aclarada o miembros que alegan tener diferentes enfermedades graves, exámenes complementarios no concordantes con el estado de salud del niño, ausencia de casos similares, tratamientos ineficaces o mal tolerados.


En el perpetrador: los signos y síntomas no ocurren en su ausencia, madre solícita, menos preocupada que los propios sanitarios, evita dejar solo al niño en el hospital, trata de establecer estrechas relaciones con el personal de salud, presenta trastornos psiquiátricos o de conducta.



Escrito por: Psic. Paula Cueva

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