La fuerza de voluntad y las conductas saludables


Todos los días tomamos la decisión de resistir impulsos en nuestra búsqueda por una vida más sana y feliz. Puede ser al no servirnos más puré de patatas o arrastrarnos al gimnasio, resistir una segunda ronda de cócteles o la tentación de no asistir a la reunión del lunes por la mañana - como sea, nuestra fuerza de voluntad está siendo puesta a prueba de manera casi constante.


Una fuerza de voluntad limitada suele ser la más frecuente explicación para el no poder mantener un peso saludable, e investigaciónes apoyan esta idea. Un estudio de Eli Tsukayama y un grupo de colegas de la universidad de Pensilvania encontró, por ejemplo, que gracias a su capacidad de controlar los impulsos y postergar la satisfacción, los niños con mejor autocontrol eran menos propensos a estar pasados de peso en la transición a la adolescencia.


Sin embargo, como se describió anteriormente, resistir estos impulsos puede disminuir nuestra capacidad de resistir la siguiente tentación. Todd Heatherton, PhD, de Dartmouth College y Kathleen Vohs demostraron esto en un estudio en el cual ofrecieron helado a un grupo de estudiantes que estaban haciendo dieta y recién habían visto una película triste. Algunos de los sujetos vieron la película de manera normal, mientras que a otros se les pidió que suprimieran sus reacciones emocionales, un esfuerzo que requería fuerza de voluntad. Los investigadores encontraron que los sujetos que tuvieron que hacer uso de su fuerza de voluntad para reprimir sus sentimientos comieron una cantidad considerablemente superior que aquellos sujetos a los que se les permitió responder emocionalmente a la película.


Las personas suelen culpar el “comer emocional”, o sea el comer como escape emocional, en estados de ánimo negativos. Pero Heatherton y Vohs encontraron que los estados de ánimo emocionales de los sujetos no influenciaron la cantidad de helado que comieron. En otras palabras, el agotamiento de la fuerza de voluntad fue más importante que el estado de ánimo al determinar por qué los sujetos se dieron gusto. Los motivos por los cuales hacemos dieta también pueden tener algo que ver.


Como se describió en la sección previa, Muraven y sus colegas encontraron que las creencias y actitudes de una persona pueden protegerla de los efectos del agotamiento. Un ejemplo de esta idea es el resultado de un experimento en el cual se les pidió a los voluntarios que se resistieran a comer de un plato de galletas que tenían en frente. Luego probó su autocontrol pidiéndoles que apretaran un aparato para ejercitar los músculos de las manos lo más que pudieran. El resultado indicó que las personas que decidieron no comer las galletas por motivos internos (tales como disfrutar el reto de resistirse a las galletas) mostraron mejor autocontrol en la prueba del aparato que las personas que resistieron por motivos externos (tales como complacer al administrador del experimento).


Está claro que la fuerza de voluntad es un componente necesario de una dieta sana. En un ambiente en el que hay opciones no saludables (y tentadoras) por todas partes, es probable que resistir la tentación lleve a un agotamiento de la fuerza de voluntad y termine por desgastar hasta la más firme convicción. Sin embargo el comer en exceso es un comportamiento complejo que se basa en numerosos factores psicológicos y neurológicos. Como resultado de ello, la fuerza de voluntad es un tema controversial cuando se trata de hablar de tratamientos para la obesidad.


Algunos expertos creen que hacer énfasis en el autocontrol y las decisiones personales estigmatizan a las personas y es poco probable que les motive a perder peso. Los expertos en el campo de la salud deben evitar hacer énfasis en la fuerza de voluntad en este tipo de esfuerzos y más bien deben enfocarse en minimizar el impacto que el medio que nos rodea tiene en los hábitos alimenticios. Después de todo, cuando se trata de nuestro ambiente contemporáneo, resistir la tentación de comer en exceso puede ser un reto enorme. Recibimos un constante bombardeo de avisos publicitarios que promocionan delicias altas en calorías. La comida rápida, barata y procesada está a nuestro alcance 24 horas al día, siete días a la semana. Su costo suele ser menor que el de las opciones saludables y es de fácil acceso. Aún así, tanto la fuerza de voluntad como el medio que nos rodea juegan un papel en lo que decidimos comer. Entender mejor ambos elementos mejorará las opciones disponibles para quienes luchan contra la obesidad, bien sean pacientes individuales o expertos en salud.


La fuerza de voluntad también juega un papel en otras decisiones relacionadas con un estilo de vida sano, tales como el uso de y abuso del tabaco, del alcohol y de las drogas ilícitas. Desarrollar un buen autocontrol en la infancia puede prevenir los problemas de abuso de sustancias en adolescentes y adultos según Kevin King, PhD de la universidad de Washington. King y sus colegas exploraron el autocontrol en adolescentes a medida que progresaron del grado 6 al 11.
Encontraron que los adolescentes que tenían más problemas de autocontrol en el sexto grado, tales como hablar cuando no les correspondía su turno u obrar sin pensar fueron más propensos a usar alcohol, tabaco y marihuana cuando pasaron al bachillerato.


Como era de esperarse, la fuerza de voluntad también parece tener un papel importante en controlar el uso del alcohol, según lo demostró Muraven en varios estudios. En un experimento encontró que los bebedores sociales que ejercieron autocontrol en ambiente de laboratorio posteriormente bebieron más alcohol en una supuesta “cata” que los sujetos que no habían utilizado sus reservas de autocontrol. En otro estudio se encontró que en los días en que un grupo de bebedores sociales menores de edad tenían que usar más autocontrol de lo normal también tenían más probabilidad de violar los límites a la bebida que ellos mismos se habían impuesto. Este descubrimiento aportó mayor evidencia de que ejercer la fuerza de voluntad en una esfera puede disminuir la capacidad de resistir las tentaciones en otras áreas distintas de nuestras vidas. Entender el rol de la fuerza de voluntad seguramente tendrá un papel importante en el desarrollo de tratamientos efectivos para la adicción y para ayudar a guiar a las personas en la toma de decisiones saludables, tales como el comer bien, hacer ejercicio y evitar las sustancias ilícitas. Las investigaciones acerca de la fuerza de voluntad ya ofrecen sugerencias sobre cómo mantener conductas saludables. 


Revisión bibliográfica realizada por:
Psic. Paula Cueva
Psicóloga Clínica
Fuente:APA (2012), lo que necesita saber acerca de la Fuerza de Voluntad, La ciencia psicológica del autocontrol.


Escrito por: Psic. Paula Cueva

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