Bulimia nerviosa


La bulimia nerviosa se caracteriza por episodios frecuentes y recurrentes de ingesta de cantidades extremadamente grandes de comida y una sensación de falta de control sobre estos episodios. A este atracón le sigue un tipo de comportamiento que lo compensa por el exceso de comida, como vómitos forzados o abuso de laxantes o diuréticos, ayunos y/o exceso de ejercicios o una combinación de estos comportamientos. 


A diferencia de la anorexia nerviosa, las personas con bulimia nerviosa generalmente mantienen lo que se considera un peso saludable o mientras que algunas tienen un poco de sobrepeso. Al igual que las que tienen anorexia nerviosa, estas personas tienen miedo de engordar, quieren desesperadamente perder peso y se sienten muy insatisfechas con la forma y el tamaño de su cuerpo. 


Por lo general, el comportamiento bulímico es secreto, dado que va acompañado de un sentimiento de indignación o vergüenza. El ciclo de atracón y purga puede darse varias veces a la semana e incluso varias veces al día.

 

Otros síntomas incluyen:


-Garganta inflamada e irritada en forma crónica
-Glándulas salivales inflamadas en el área del cuello y la mandíbula
-Esmalte de los dientes gastados, dientes cada vez más sensibles y cariados como resultado de la alta exposición al jugo gástrico
-Trastorno de reflujo gastroesofágico (ácido) y otros problemas gastrointestinales
-Dolor e irritación intestinal a causa del abuso de laxantes
-Gran deshidratación a causa de la pérdida de líquidos al vomitar o defecar por la acción de laxantes
-Desequilibrio electrolítico que puede conducir a un ataque cardíaco (niveles muy bajos o muy altos de sodio, calcio, potasio y otros minerales).


Tratando la bulimia nerviosa


Al igual que con la anorexia nerviosa, el tratamiento de la bulimia nerviosa implica una combinación de opciones y depende de las necesidades del individuo. Para disminuir o eliminar el comportamiento de atracones y purgas, es probable que el paciente reciba asesoramiento nutricional y psicoterapia, en especial la terapia cognitiva-conductual (TCC), o que se le recete algún medicamento. TCC ayuda a una persona a concentrarse en sus problemas actuales y cómo resolverlos. El terapeuta ayuda al paciente a aprender a identificar los patrones de pensamientos distorsionados o inútiles, reconocer y cambiar las creencias erróneas, relacionarse con los demás de forma más positiva, y, en consecuencia, cambia los comportamientos. 


 Revisión bibliográfica realizada por:
Psic. Paula Cueva
Psicóloga Clínica
Fuente:Instituto Nacional de la Salud Mental DEPARTAMENTO DE SALUD Y SERVICIOS HUMANOS DE LOS ESTADOS UNIDOS Institutos Nacionales de la Salud, Trastornos de la alimentación, 2011.


Escrito por: Psic. Paula Cueva

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