Alucinaciones experiencia o trastorno ?


Las alucinaciones se caracterizan por ser percepciones que ocurren en ausencia de estímulos sensoriales, a diferencia de las ilusiones las cuales se definirían como distorsiones de objetos de la realidad. Las alucinaciones se experimentan como sucesos indistinguibles de la percepción normal del individuo que las experimenta. Es claro que en una alucinación algo es percibido, pero objetivamente este no existe en la realidad percibida por las demás personas. 


Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su quinta edición, las alucinaciones presentan tres características básicas que las distinguen de los demás fenómenos psicológicos:


1.- Son percepciones que tienen lugar sin la presencia de un estímulo externo, por lo tanto es evidente la convicción de la persona que presenta la alucinación, de que el fenómeno tiene su origen fuera de uno mismo, es decir, que se produce en el mundo real.
2.- Son vívidas y claras, con toda la fuerza y el impacto de las percepciones normales, por lo que hay una falta de control por parte del individuo que intenta distinguir entre las alucinaciones y otras clases de imágenes mentales vívidas (por ejemplo, la imaginación).
3.- no están sujetas al control voluntario, por lo que existe una imposibilidad, o por lo menos una dificultad de alterar o disminuir la experiencia por deseo expreso de la persona.


A lo largo del tiempo, las alucinaciones han sido consideradas como uno de los principales síntomas de la enfermedad psiquiátrica. Sin embargo, algunos estudios indican que personas claramente normales tienen experiencias alucinatorias. Como consecuencia, resulta fundamental tener un sistema prioritario de comprensión fenomenológica de la alucinación. Una de las características que diferencia lo “normal” de lo “anormal” no está relacionada con las alucinaciones o cualquier otra característica del estado mental, por el contrario, son numerosas las investigaciones que parecen apoyar la existencia de una continuidad entre los trastornos psicopatológicos y la personalidad normal, y demuestran que los trastornos de la personalidad representarían el extremo en el continuo de rasgos de la personalidad normal.


Por lo tanto, podemos esperar que las alucinaciones se manifiesten no sólo en individuos con trastornos, como experiencias perceptuales disfuncionales, sino también en la población general. Este hecho ha despertado el interés de los especialistas de la salud mental por investigar variables que pudieran inducir alucinaciones.


Sin embargo, históricamente las alucinaciones se han ligado a la psicopatología y, por lo tanto, suelen ser consideradas experiencias perceptuales patológicas.
A modo de ejemplo, podemos destacar que uno de los fenómenos alucinatorios que ocurre en personas sanas se da en individuos que realizan actividades bajo condiciones extremas (como la depleción de oxígeno que afecta a los buceadores y a los alpinistas) o en personas que padecen un trastorno orgánico (como el Síndrome de Charles Bonnet, una enfermedad ocular por degeneración vascular). En ambas situaciones, las personas afectadas son capaces de distinguir entre sus experiencias y la realidad, es más, tienen alucinaciones visuales en el contexto de su integridad sensorial porque carecen de perturbación psiquiátrica. En efecto, la característica fundamental es que estos individuos son capaces de reconocer lo irreal de lo real en sus imágenes visuales.


En buena medida, lo disfuncional de una experiencia alucinatoria dependerá de la respuesta de la sociedad. Definitivamente, existe diferencia entre una persona que experimenta un delirio místico y una que tiene una experiencia mística. Es decir, el diagnóstico psicológico de una persona que dice ver a Jesucristo o a la Virgen María en un santuario no recibe el mismo juicio de integridad mental que una persona que está internada en un hospital psiquiátrico.


Por ejemplo, los individuos que experimentan conversaciones con espíritus son menos propensos a padecer empeoramiento funcional, en tanto y en cuanto estén rodeados por personas que acepten (e incluso envidien) su experiencia, que si están rodeados por individuos que menosprecian o rechazan sus experiencias


Revisión bibliográfica realizada por:
Psic. Paula Cueva
Psicóloga Clínica
Fuente: Parra A., Alucinaciones : ¿experiencia o trastorno? . - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Teseo; Universidad Abierta Interamericana, 2014.



Escrito por: Psic. Paula Cueva

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