Mitos más comunes relacionados con el suicidio.


Para la detección de ideación suicida es necesaria una evaluación amplia tanto del paciente como de la familia en la cual exploraremos todo el contexto de la persona además de indagar en la existencia de múltiples ideas de base social y cultural relacionadas con el suicidio que dificultan la prevención del mismo. A continuación presentamos ejemplos de dichos mitos.


-El que expresa su deseo de acabar con su vida no lo hace. Este es uno de los mitos más repetidos, sin embargo, las investigaciones sugieren que de cada diez personas que se suicidan, nueve verbalizaron claramente sus propósitos y la otra dejó entrever sus intenciones de acabar con su vida. Por lo tanto, estas señales nunca pueden ser consideradas a priori como un chantaje o manipulación de la persona para la obtención de un fin determinado.


-Al hablar sobre el suicidio con una persona que esté en riesgo se le puede incitar a que lo realice. Esto solo infunde temor para hablar del suicidio con quien está en riesgo, pero realmente se ha demostrado que alivia la tensión y reduce el peligro de cometerlo, pudiendo constituir la única posibilidad que se le ofrezca para el análisis de sus propósitos autodestructivos.


-El suicida desea morir. Esto solo pretende justificar la muerte por suicidio de quienes lo cometen, sin embargo, el suicida está ambivalente entre morir si continúa la misma situación o vivir si se produjeran pequeños cambios en ella.


-Sólo las personas con problemas graves se suicidan. El suicidio es multicausal, la valoración que hacen distintas personas de algunas situaciones puede ser muy diferente y muchos pequeños problemas pueden acumularse hasta ser intolerables para algunos individuos.


EL PAPEL DE LA FAMILIA COMO RED DE APOYO
La familia tiene un papel primordial para la detección de ideación suicida en una persona y posterior apoyo para evitar que lo consuma. Para eso es importante que los familiares tengan en cuenta los siguientes puntos:
-No juzgarle. No reprocharle su manera de pensar o actuar.
-Tomar las amenazas en serio, no criticar, no discutir, no utilizar sarcasmos, ni desafíos. Minimizar sus ideas es una actitud equivocada.
-No entrar en pánico. Adoptar una disposición de escucha auténtica y reflexiva. Comprender que, por muy extraña que parezca la situación, nuestro familiar está atravesando por un momento muy difícil en su vida.
-Emplear términos y frases amables y mantener una conducta de respeto por ejemplo utilizar frases como “Me gustaría que me dieras una oportunidad para ayudarte”.
-Hablar de su idea de cometer suicidio abiertamente y sin temor (descartar el mito de que nosotros le vamos a dar la idea de suicidarse).
-Conocer los motivos que le llevan a querer acabar con su vida y barajar alternativas de solucionarlo o brindar apoyo emocional si ya no tiene solución.
-Estar atento a las señales de alarma.


Revisión bibliográfica realizada por:


Psic. Paula Cueva
Psicóloga Clínica
Fuente:  De la Torre M., PROTOCOLO PARA LA DETECCIÓN Y MANEJO INICIAL DE LA IDEACIÓN SUICIDA, 2013.


Escrito por: Psic. Paula Cueva

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