NUTRICIÓN E INSUFICIENCIA RENAL


Las personas que padecen insuficiencia renal, especialmente si se trata de la forma crónica e irreversible de la enfermedad, necesitan introducir una serie de cambios en la dieta que permita mantener un buen estado nutricional u al mismo tiempo evitar en lo posible la acumulación de sustancias tóxicas que el riñón no es capaz de eliminar.


Aunque la dieta debe adecuarse a la fase en que se encuentre la enfermedad y al estado del paciente, las recomendaciones básicas en caso de insuficiencia renal son:


*Seguir una dieta baja en proteínas.
* Restringir el consumo de sodio y potasio.
* Controlar los niveles de fósforo y calcio.
* Limitar la ingesta de líquidos si está en tratamiento con diálisis.
* Consumir alimentos adecuados que compensen los déficits nutricionales que puede ocasionar la enfermedad y que eviten la pérdida de peso.


Aunque el paciente esté sometido a un tratamiento con diálisis, este método no elimina todas las sustancias de desecho como lo hacen los riñones cuando su función no está alterada. Por lo tanto, una dieta adecuada es imprescindible para mantener un correcto equilibrio de electrólitos, minerales y líquidos.


Recomendaciones nutricionales: es recomendable evitar o limitar los alimentos fritos y que los alimentos se cocinen hervidos, al vapor, a la plancha o estofados. Mientras que los almidones y cereales se pueden consumir una vez al día, constituyendo una buena fuente de energía, pero cabe recalcar que estos alimentos no deben ser integrales, ya que los productos integrales
presentan un alto contenido en fósforo y potasio.


Es importante recibir un aporte de calcio adecuado, por lo que debe consumir leche, yogurt o queso una o dos veces al día, pero siempre bajo supervisión médica ya que la leche y sus derivados son ricos en fósforo que al igual que el potasio puede concentrarse en la sangre y causar problemas como picores y disminución de los niveles de calcio.


La dieta debe ser baja en proteínas, por lo que es conveniente reducir el consumo de carnes y pescados a 100 gr diarios.
Las grasas son una buena fuente de calorías para aquellos pacientes que estén perdiendo peso, pero deben tomarse con moderación y preferiblemente las de origen vegetal, mientras que los alimentos que contengan grasa de origen animal, deben limitarse porque pueden elevar los niveles de colesterol.


Las legumbres están desaconsejadas por su alto contenido en proteínas y potasio. Hay que tener cuidado con ciertas frutas, sobre todo las que tienen mucho potasio como el plátano, la uva.


Las verduras son junto a las frutas, los alimentos más ricos en potasio, por lo que también se deben tomar precauciones en su consumo, como dejarlas en remojo por un mínimo de tres horas, o darle uno o dos hervores, cambiándole el agua, para que pierdan parte del potasio.


Los alimentos deben cocinarse sin sal porque el organismo tiene dificultades para eliminar el sodio y su acumulación puede originar retención de líquidos y formación de edemas.


Cuando el paciente sigue un tratamiento de diálisis es muy importante que controle la cantidad de líquidos que ingiere, incluyendo otros productos como zumos, caldos, sopas, leche, frutas, café, té, etc., esto se debe a que la pérdida de funcionalidad del riñón hace que se produzca retención de líquidos entre una sesión de diálisis y la siguiente, provocando hinchazón e hipertensión. La
cantidad de líquido que puede tomar el paciente está directamente  elacionada con la capacidad de eliminarlo que conserve el riñón.


Lic. Thalía Phuma
Nutricionista



Escrito por: Nutricionista Thalía Phuma Ludeña

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