ALIMENTACIÓN DURANTE EL PRIMER AÑO DE VIDA DEL BEBÉ


La alimentación de los bebés debe basarse de forma exclusiva en la lactancia materna durante los seis primeros meses de vida, ya que ésta aporta todos los nutrientes necesarios para el recién nacido. A partir de entonces y aunque la leche materna seguirá siendo el alimento principal, se puede ir añadiendo de forma progresiva, nuevos alimentos que serán parte de lo que se conoce
como alimentación complementaria. Pero por la seguridad del bebé, durante el primer año de vida no debe tomar determinados alimentos que sí consumen los adultos, como pueden ser la leche de vaca, las carnes procesadas, o las espinacas; ni tampoco alimentos que tienen una gran
concentración de azúcares; por lo que se explica que alimentos están prohibidos en la dieta de un bebé y cuales otros es mejor prescindir al menos durante el primer año de vida.


Durante el periodo de lactancia de un bebé, el alimento principal debería ser la leche materna, durante los seis o siete primeros meses de vida, el bebé no necesita ningún otro alimento, es decir la lactancia materna es suficiente, de manera exclusiva, para nutrirlo en ese período de tiempo.


Durante esos seis primeros meses, la expresión lactancia materna exclusiva implica también que no es necesario ofrecer agua ya que el 90% del peso de la leche es agua; al igual que no debe consumir zumos, jugos o infusiones de ningún tipo.


A partir de ese momento y hasta el año, la lactancia materna seguirá siendo la fuente principal de energía, complementándose con los primeros alimentos que se pueden ir incorporando de manera paulatina. Con estos alimentos se cubrirían las necesidades nutricionales del niño que está creciendo. En el caso de que no haya sido posible instaurar la lactancia materna o que la madre
haya optado por la leche artificial como fuente principal de alimento, se debe advertir siempre a la familia que esta opción trae más riesgos.


Alimentación que respete los ritmos naturales del bebé muchas veces incitan a los padres a empezar a introducir cereales a la dieta de los bebés a partir de los cuatro o cinco meses, algo que no es necesario ni conveniente, ya que la leche ya aporta todas las proteínas y la grasa necesarias para el crecimiento y desarrollo.


Aunque a esa edad el aparato digestivo de los bebés puede estar preparado para digerir otros alimentos, los bebés aún no se sientan solos, persiste el reflejo que hace que empujen el alimento fuera de la cuchara, y darles de comer es un poco difícil. Y lo que es más peligroso, adelantar la alimentación complementaria disminuye la duración de la lactancia materna, que debería
prolongarse hasta los 2 años.


Intentar adelantar los ritmos naturales del bebé en contra de las recomendaciones de organismos como la OMS o la Asociación Española de Pediatría (AEP), implica el uso de la cuchara, una textura demasiado del alimento, además de no permitir que sea el lactante el que pueda escoger entre varios alimentos que tienen forma, volumen, aroma y sabor específicos y distinta estructura.


Lic. Thalía Phuma
 Nutricionista
Fuente: Cordellat, A. (2017) “La alimentación durante el primer año de vida del bebé”.



Escrito por: Nutricionista Thalía Phuma Ludeña

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