CINCO COMIDAS AL DÍA EN LA DIETA DE UN NIÑO


Los niños también deben hacer cinco comidas al día. Esta es la mejor manera de distribuirlas:


Desayuno


El aporte energético-calórico que proporciona el desayuno es de gran importancia, ya que les permitirá conseguir un adecuado rendimiento a lo largo del día, tanto físico como intelectual, en las tareas escolares. Un desayuno completo debe consistir en lácteos, frutas y cereales.


Lo que les va a proporcionar un buen desayuno es:


Disminuir el consumo de alimentos menos apropiados (bollería, azúcares, etc).


Va a ayudar a prevenir la obesidad, mejorando el rendimiento intelectual y físico y la actitud en el ámbito escolar.


Conseguir unos aportes nutricionales más adecuados.


Es necesario que el niño desayune acompañado, a ser posible en familia, sentado en la mesa y dedicándole un tiempo entre 15-20 minutos, con un ambiente relajado. Los que dedican menos de diez minutos al desayuno, o lo hacen solos, tienen ingestas más deficitarias que aquellos que lo hacen acompañados.


Media mañana


Es recomendable que el niño no pase muchas horas sin comer entre el desayuno y el almuerzo. Como ejemplos de alimentos saludables para este periodo tenemos:


Yogurt y fruta.


Barra de cereales y yogurt de frutas.


Bocadillo de queso y tomate con un zumo.


Almuerzo


Es necesario incorporar una amplia variedad de alimentos en la dieta diaria, pero va a depender de donde coma el niño.


En casa se tiene más libertad de elección, lo que permite innovar recetas y elegir los métodos de elaboración más saludables.


Si es en la escuela, los menús deben ser suficientes, variados y agradables. Como funciones principales:


Deben de proporcionar comidas de calidad desde el punto de vista nutricional.


Poseer hábitos higiénicos alimentarios y de comportamiento adecuados.


Jugar con la variedad gastronómica y aspectos culturales de la alimentación.


Adecuada frecuencia en el consumo de alimentos.


Ajustarse a la época y a la temporada del año.


Evitar las combinaciones del primer y segundo plato de difícil aceptación por el niño (por ejemplo, de primero verdura y de segundo pescado).


Cuatro de los cinco días de la semana deberían incluir fruta fresca.


Platos bien preparados y apetecibles, que estimulen las ganas de comer.


• La comida debe ser pausada, que se trate de un encuentro social y de aprendizaje.


Media tarde


La media tarde permite completar el aporte energético del día, nos ayuda a calmar el hambre del niño, evitando que llegue a la hora de la cena con muchas ganas de comer. Se recomienda fruta, zumos, leche, yogurt o un bocadillo, reservando la bollería para algún capricho muy esporádico.


Cena


Es la última comida del día, y debemos procurar darles aquellos alimentos que no se hayan consumido en el almuerzo, al mismo tiempo que sean digeribles y no pesadas, para que durante el sueño la digestión sea fácil. Por ejemplo, verduras cocidas, sopas, pescados, lácteos, etc.


Lic. Thalía Phuma
Nutricionista



Escrito por: Nutricionista Thalía Phuma Ludeña

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