ESTREÑIMIENTO


Se define al estreñimiento como un trastorno del hábito intestinal caracterizado por disminución en la frecuencia evacuatoria de heces (en ciertas circunstancias hay menos de tres deposiciones semanales) siendo estas escasas, demasiado duras o difíciles de expulsar, asociada a una falta de deseo o necesidad de defecar. Con frecuencia se asocia molestia o dolor abdominal, por lo cual el estreñimiento es catalogado como un síntoma, no una enfermedad; uno de los principales motivos de consulta en Atención Primaria y Especializada.

Es más frecuente en mujeres y en sujetos mayores de 65 años. Dado que en muchas ocasiones la mayoría de mujeres son reacias a utilizar los servicios públicos y a defecar durante el trabajo, lo que puede provocar cuadros crónicos de estreñimiento y dificultar el tratamiento.

Dentro de los límites normales de la frecuencia deposicional oscilan entre tres deposiciones/día como máximo y tres semanales como mínimo. Se considera estreñimiento una frecuencia semanal inferior a estas tres deposiciones para ambos sexos. Aproximadamente la mitad de la población que se autoconsidera estreñida expresa además la necesidad de un esfuerzo defecatorio excesivo y que sus heces son duras y de escaso volumen.

Dentro de los factores que contribuyen a desarrollar estreñimiento se encuentran: reprimir el deseo consciente de la defecación de forma frecuente o continua lo cual acaba por alterar los mecanismos normales de la defecación y causa estreñimiento crónico. También lo favorecen: una dieta inadecuada, la falta de ejercicio físico a diario, la obesidad y la toma crónica de ciertos fármacos, que enlentecen el tránsito intestinal. El no desarrollar en la infancia el aprendizaje de los pasos y mecanismos de la fase voluntaria de la defecación favorece el estreñimiento en el adolescente y el adulto.

Cuando el estreñimiento dura más de tres meses, se lo clasifica como estreñimiento crónico es decir, que se padece continuadamente. Hay dos circunstancias que hacen acudir al médico: si es reciente y hay dolor de vientre, adelgazamiento o sangrado con las heces; y si es crónico y el paciente ve afectada su calidad de vida. En ningún caso se puede recurrir a la automedicación.

Es fundamental instruir a la población general, desde su niñez y temprana juventud, en las normas preventivas generales adecuadas como: combinar una alimentación correcta y un adecuado ejercicio físico, según la edad de la persona, con una correcta hidratación. Teniendo presente que en el tratamiento del estreñimiento habitual no hay una solución rápida, no hay «tratamientos milagro». La solución es a largo plazo e individualizada, por lo cual es importante acudir al médico; pero una vez conseguida, las normas son para toda la vida. Además es importante evitar el sobrepeso y, sobre todo, la obesidad, ya que estas favorecen el enlentecimiento de la motilidad colónica y dificultan el vaciado rectal, aumentando el riesgo del estreñimiento y hemorroides. También es importante evitar resistir al deseo de defecar (dejar de ir al baño porque hay prisa o no es el momento o el lugar oportunos), ya que se ha comprobado que la reiteración en no hacer caso a las ganas de defecar, por ejemplo, tras ingerir una comida, acaba suprimiendo el reflejo gastrocolónico favoreciendo el estreñimiento.

Jessica Jaramillo

Medico General

REFERENCIAS:

• Sanchiz Amparo , Guía para prevenir y tratar el estreñimiento, Disponible en: https://www.saludigestivo.es/wp-content/uploads/2016/03/guia-estrenimiento-para-web-20120425180854.pdf

• Pérez Calvo María del Mar, REVISTA MEDICA DE COSTA RICA Y CENTROAMERICA LXXIII (620) 611 - 615, 2016, disponible en:

http://www.medigraphic.com/pdfs/revmedcoscen/rmc-2016/rmc163aj.pdf


Escrito por: Dra. Jessica Jaramillo

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