HEMORROIDES


DEFINICIÓN:

El concepto tradicional de enfermedad hemorroidal como «Dilataciones venosas (várices)» ubicadas en el canal anal, ha sido muy difícil de cambiar a pesar del sinnúmero de estudios que ha demostrado lo errado de este concepto. Como sabemos, las hemorroides son estructuras anatómicas normales (cojinetes vasculares), que están presentes desde la etapa embrionaria, y están ubicados en el cuadrante anterior derecho, posterior derecho y lateral izquierdo del canal anal, que no corresponden a ramas terminales de la arteria hemorroidal superior, estos plexos dependen primordialmente de la circulación sistémica.

Existen dos tipos de hemorroides: externas e internas

• Hemorroides externas: son venas inflamadas que se pueden ver y sentir a menudo bajo la piel fuera del canal anal. Normalmente tienen el aspecto de un pequeño bulto y son del mismo color que la piel.

• Hemorroides internas: son venas inflamadas que salen fuera del recto. Cuando las hemorroides internas se tornan grandes, pueden prolapsar (protusión externa) a través del canal anal. La señal más común de las hemorroides es la sangre brillante y roja en el papel sanitario o gotas de sangre en el inodoro. Una hemorroide con trombo contiene un coágulo de sangre y puede causar una sensación de quemazón dolorosa, presión o hasta un intenso deseo de rascarse el área.

EPIDEMIOLOGÍA:

El cincuenta por ciento de las personas mayores de 40 años tienen algún grado de enfermedad hemorroidal aunque a medida que progresa la edad no progresa el porcentaje de personas con esta patología. Durante la infancia y en adolescentes es realmente extraña la aparición de este problema. El sexo no influye, ya que es muy similar la incidencia en varones y hembras. Se ve más frecuentemente relacionada a las sociedades occidentales, muy posiblemente asociado al bajo consumo de fibras

ORIGEN Y CAUSAS

Las principales causas de las hemorroides idiopáticas son:

• La dieta y sus consecuencias, como la existencia de estreñimiento crónico. Puede darse una ingesta pobre en fibra. En estos pacientes los esfuerzos que se producen al defecar aumentan la presión de la sangre en los vasos hemorroidales, lo que puede originar hemorroides. Si las hemorroides son dolorosas, el paciente puede ignorar la señal defecatoria, con lo que empeora su estreñimiento.

• Malos hábitos higiénicos o hábitos inadecuados, como permanecer demasiado tiempo sentado en la taza.

• Sedentarismo y determinados deportes como la equitación y el ciclismo.

• Embarazo y parto. Se debe a la presión que ejerce el útero grávido sobre los vasos hemorroidales, añadido al problema frecuente del estreñimiento, causado por la relajación de los músculos de la pared intestinal que causa el aumento de los niveles de progesterona.

• Enfermedades como la hipertensión arterial, infecciones anales, diarreas, abuso de laxantes irritantes, etc.

• Predisposición hereditaria.

SINTOMATOLOGÍA:

La sintomatología de la enfermedad hemorroidal, es muy parecida a la de múltiples patologías benignas o malignas de esta área, esto hace peligroso que la mayoría de los pacientes puedan pensar que todo cuadro clínico que se presenta a este nivel siempre son hemorroides y muchos llegan tardíamente a las consultas con otro tipo de patología.

Los síntomas más frecuentes de la enfermedad hemorroidal son:

• Sangramiento: Rojo rutilante, indoloro, que se produce al finalizar el acto de defecación.

• Prolapso o aumento de volumen: Produce una sensación de cuerpo extraño dentro del canal anal, con sensación de tenesmo y en múltiples oportunidades se asocia a masa que protruye por el ano al terminar la defecación.

• Secreción: Se ve frecuentemente asociada a enfermedad hemorroidal de III y IV grado, producto de la secreción producida por la mucosa del prolapso que acompaña esta patología.

• Prurito: Secundario a la persistencia de la secreción producida por el prolapso mucoso.

• Dolor: No es un síntoma asociado frecuentemente a enfermedad hemorroidal. Cuando se presenta casi siempre está asociado a complicaciones tales como trombosis hemorroidal o a otras patologías tales como: fisura anal, abscesos perianales, papilitis o carcinomas anales o rectales

DIAGNOSTICO:

Como todas las condiciones relacionadas con el canal anal o el recto, el diagnóstico se hace al examinar el ano visualmente y cuando se realiza un examen tacto rectal (con guantes). Luego de este procedimiento, se introduce un instrumento luminoso en el canal para poder visualizar el interior del recto. Este tubo luminoso puede ser un anoscopio (un pequeño tubo que puede examinar las últimas pulgadas del recto) o un sigmoidoscopio (un tubo largo y flexible que también puede examinar la parte baja del intestino grueso).

TRATAMIENTO:

El tratamiento depende del tipo de hemorroides que presente y de los síntomas que la acompañen, el tratamiento puede ir desde comprimidos médicos, hasta cremas de uso tópico

Resumen realizado por:

Liseth Hernández

Médico General

Fuente:

García Gutiérrez, Alejandro. (2008). Hemorroides: Clasificación, diagnóstico y tratamiento. Revista Cubana de Cirugía, 47(1) Recuperado en 16 de septiembre de 2017, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-74932008000100017&lng=es&tlng=es.

Correa, J. Bahena-Aponte, J. Enfermedad hemorroidal: Avances y controversias. Artículo de revisión. Cirujano General Vol. 33 Supl. 1 – 2011.  


Escrito por: Dra. Liseth Hernández

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