Dermatitis de contacto


La dermatitis de contacto es una reacción de la piel como respuesta a agentes externos que actúan como irritantes o sensibilizantes. La fase aguda se caracteriza por eritema y vesículas y la fase crónica por liquenificación y fisuración

Dermatitis de contacto irritativa: respuesta cutánea frente a la exposición a sustancias que causan irritación física, mecánica o química de la piel. Suele estar causada por exposiciones repetidas a sustancias comunes, como agua jabonosa, limpiadores o alcohol. Cualquier persona puede desarrollarla aunque existe un mayor riesgo en personas con dermatitis atópica, sequedad cutánea o piel clara.

Factores predisponentes dependientes del huésped: edad (mayor prevalencia en menores de 30 años), sexo (predomina en mujeres pero por mayor exposición doméstica a detergentes y a la humedad), localización (cara, dorso de manos y espacios interdigitales más frecuentemente afectados), atopia, factores genéticos. Factores ambientales: temperaturas altas o bajas, flujos de aire, humedad y la oclusión de la piel (sudoración por el uso prolongado de guantes oclusivos por ejemplo).

Irritantes más frecuentes: Químicos: agua, trabajo húmedo, detergentes, disolventes, agentes oxidantes, ácidos y álcalis. Físicos: microtraumas o fricción crónica, herramientas de metal, madera, fibra de vidrio, plantas, papel y polvo o tierra.

Dermatitis de contacto alérgico: Reacción de hipersensibilidad de tipo retardado (tipo IV) provocada por el contacto de la piel con una sustancia química en los individuos previamente sensibilizados a dicha sustancia.

El tratamiento se basa en la identificación y evitación del irritante o alérgeno, el tratamiento de la inflamación de la piel, la restauración de la barrera epidérmica y la prevención de futuras exposiciones. Las medidas preventivas son comunes a los dos tipos de dermatitis de contacto. Los guantes y las cremas barrera combinados con un buen cuidado de la piel son las medidas más importantes para prevenir la dermatitis de contacto. El uso de equipos de protección personal como máscaras faciales, gafas de protección y trajes específicos pueden ser también beneficiosos para prevenir la exposición.

Corticoides tópicos de potencia muy alta 1 o 2 veces al día durante 2-4 semanas.

Emolientes o hidratantes: cumplen la doble función de disminuir la inflamación de la piel y ayudar a restaurar la barrera cutánea. Dado que sólo son eficaces cuando están en contacto con la piel, se deben aplicar varias veces al día, especialmente tras el lavado de manos y después de trabajar.


Escrito por: Dr. Pedro Gomez

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